jueves, 7 de junio de 2007

Las actividades artísticas y su importancia en la vida de los infantes

Desde muy temprana edad, - 18 meses aproximadamente - los niños y niñas están ya en capacidad de tomar entre sus manitas una crayola y trazar con ellas intrincados trazos sobre cualquier superficie. Esta primera experiencia de expresión en el infante es una de las más importantes actividades que lo van a acompañar durante toda su infancia y adolescencia y además van a reflejar en cada una de las edades y etapas los grados de desarrollo físico, cognitivo, emocional, sensible, etc. que ellos estén viviendo en ese momento.

La etapa del garabateo, -llamada así por varios teóricos e investigadores del área de la educación artística- inicia aproximadamente en el momento en que el niño o la niña es capaz de sostener con la mano un instrumento de dibujo o pintura, en el caso de las expresiones bidimensionales- o puede sobre un trozo de arcilla fresca dejar plasmada sus primeras manifestaciones motrices más cercanas, al fin y al cabo, con el campo de la tridimensionalidad.

En esta etapa artística inicial de la vida de los niños y niñas – se inicia más o menos desde los dieciocho meses y dura aproximadamente hasta los cuatro años- es fundamental que los padres, docentes y adultos en general, se conviertan en “observadores invisibles”, capaces de suministrar al infante materiales apropiados para su libre expresión (de estos materiales escribiré más adelante), un lugar agradable y cálido emocionalmente en el cual pueda el niño o la niña concentrarse en la actividad expresiva sin tropiezos ni obstáculos y acompañado de un adulto capaz de motivar en los niños el desarrollo del proceso de la libre expresión y de proveer siempre una voz de aliento a la vez insuflada de imaginación, observación y cariño.

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