miércoles, 24 de septiembre de 2008



Para los infantes cuyas edades oscilan entre los 18 meses y 4 años, comúnmente denominada como ETAPA DE GARABATEO, es importante iniciar el trabajo con masas tempranamente. La experiencia de preparar, limpiar, amasar, sentir y modelar el material se convertirá en una experiencia única para ellos. Una recomendación para los padres de familia está relacionada con definir un espacio en el hogar donde los niños y niñas puedan trabajar libremente con este material.
Para los niños que se encuentran aproximadamente entre los 18 meses y 4 años, etapa denominada GARABATEO, es importante que la motivación se centre en el suministro de materiales adecuados a la motricidad que poseen. Es importante que los adultos recuerden que entre más pequeño es el niño o la niña el tamaño del papel será más grande.
Las crayolas gruesas para iniciar esta etapa son muy importantes, ojalá de variados colores para motivar visualmente al infante; igualmente lápices de colores triangulares, tizas grandes, esto en cuanto a materiales para dibujar o lo que también podríamos llamar "pinturas secas".
Con respecto a las masas que de alguna manera ofrecerían a los niños una experiencia estética maravillosa, además de la oportunidad de entrar en contacto con un material plástico por excelencia, favorecería de manera directa el desarrollo de la motricidad fina. Las arcillas, las plastilinas, el mazapán, las masas caseras hechas con harinas de trigo o con bocadillo, etc, que por cierto cumplen el mismo efecto de la greda pero con la posibilidad de que los niños en medio del proceso de trabajo con el material puedan al mismo tiempo, no solo tocarlo sino también degustarlo.
Esto último es importante, puesto que entre más temprana sea la edad en que al niño se le facilite la masa para trabajar, más posibilidad va a darse de que se la lleve a la boca. Si esto llegara a ocurrir, y la masa es "comestible", no habría ningún peligro de producir daño en la vida del pequeño artista.